martes, 8 de junio de 2010

Sobre "Marcar la diferencia"

IFDCVM 

    Estrategias para la elaboración de textos

Informe de lectura
“Marcar la diferencia”

Profesoras:
Maria del Carmen Novo
Paola Calderón
                                                                      Marcela Bonnet

Profesorado de Tecnología


Alumnas:
Patricia Viviana Barroso
Gladys Noemí Muñoz


Marcar la Diferencia

Introducción

Se toman como textos fuentes para realizar este informe, en primer lugar, y con un papel principal Técnica y tecnología del Lic. Hugo Pérez Navarro[1], los capítulos I.Problemas filosóficos de la tecnología y II.Caracterización de la técnica del libro Tecnología: un enfoque filosófico[2] de Miguel Ángel Quintanilla, y del capítulo I.Conocimiento, investigación, progreso e historia de la ciencia, el artículo El conocimiento como tecnología de poder[3] escrito por Esther Díaz, tomado del libro La Posciencia[4] del cual esta autora es editora.
A partir de estos textos se intentará alcanzar una mayor comprensión de los términos ciencia, técnica y tecnología desde los conceptos manejados por los distintos autores, y ver las repercusiones, si las hubo, que la fusión ciencia-técnica produjo a nivel histórico, político, económico y social.
El término técnica aparece en el Diccionario de la Real Academia como subsidiario de técnico, y es definido como “conjunto de procedimientos recursos de que se sirve una ciencia o un arte / 2.  Pericia o habilidad para usar de esos procedimientos y recursos //3. fig. Habilidad para ejecutar cualquier cosa o para conseguir algo”. Definiciones como ésta más que dejarnos algo en claro contribuyen a la confusión general en cuanto al significado de técnica, de acuerdo a esta enunciación, todos los haceres  que contengan algún tipo de sistematización estarían comprendidos dentro de la técnica (técnica de relajación, bordado, boxeo), todo podría entrar dentro de este rango, aunque en realidad no perteneciera a él.
En el presente trabajo desarrollaremos más profundamente estos conceptos, enfocados desde nuestra disciplina.

Desarrollo

La traducción literal de la voz que da origen al término técnica (tekvn) es arte, a partir de lo cual se despierta necesidad de profundizar mas en el tema en busca de mas precisión, la palabra tekne tiene en griego un significado mucho mas amplio que nuestra palabra arte, el termino no se limitaba solo a lo que hoy conocemos como las artes  (la pintura, la escultura o la música), sino a toda profesión práctica basada en determinados conocimientos especiales, donde las labores practicas no respondían a una simple rutina, sino a un conjunto de saberes y reglas generales o conocimientos considerados como seguros. Debido a la diversidad conceptual es importante dejar claro que desde nuestra mirada nos referimos a la técnica como a la capacidad de modificación estructural de la realidad mediante la cual el hombre transforma el mundo natural en un mundo humano.
De tal manera se modifica el mundo natural a partir de la aplicación de la técnica, que según nos dice Quintanilla[5], la historia de las civilizaciones es la historia de sus técnicas[6]. Ya en las civilizaciones más antiguas se encuentran grandes realizaciones relacionadas con agricultura, caza, ganadería, transporte, guerra y control de la organización social. Desde épocas antiguas han existido máquinas (“… combinación de partes sólidas dispuestas de tal forma que por medio de ellas se pueda hacer que las fuerzas naturales produzcan movimientos de un tipo determinado”[7]) y tratados teóricos acerca de la construcción y funcionamiento de dispositivos mecánicos.
La técnica es un saber hacer a través de la cual el hombre crea un mundo artificial que lo hace sentir mas cómodo, Ortega y Gasset en su libro meditación sobre la técnica expone que la naturaleza hace sentir al hombre necesitado y menesteroso entonces éste responde imponiendo un cambio en ella, “La técnica es lo contrario de la adaptación del sujeto al medio, puesto que es la adaptación del medio al sujeto”[8], y es a través de la técnica que el hombre crea esta sobrenaturaleza. Spengler[9] maneja una noción mas amplia del termino y establece una serie de recortes y limitaciones que contribuyen a fortalecer lo antes dicho “la técnica de los animales es la técnica de la especie y no es inventiva, ni aprendible, ni susceptible al desarrollo; la técnica humana es aprendible, creativa, desarrollable, variable, racional, supone un plan, un hacer en el futuro”. Por lo tanto los anímales están excluidos del universo de la posibilidad de la técnica y por reiterado que sea un ejercicio o un movimiento intuitivo jamás puede constituir una técnica. El suceder de la técnica se da entonces cuando se conjugan los siguientes factores: el hombre, la realidad que lo circunda, y un hacer del hombre que la modifica.
Estas definiciones resultan de gran pertinencia a la hora de comprender la frontera nebulosa existente entre la técnica y la tecnología. La tecnología tal como hoy la entendemos es el resultado del avance de la sociedad capitalista quien brindo los medios necesarios para su desarrollo y el contexto para su finalidad y sentido. Según  Bunge “la ciencia como actividad -como investigación- pertenece a la vida social; en cuanto se la aplica al mejoramiento de nuestro medio natural y artificial, a la invención o manufactura de bienes materiales y culturales, la ciencia se convierte en tecnología”[10], es decir, que cuando la ciencia pura (la búsqueda desinteresada del conocimiento) va mas allá de lo que le compete deja de ser lo que es para ser otra cosa. Por otro lado Ignacio Ikonicoff sostiene que los inventos o descubrimientos que transformaron la vida humana, como la domesticación del fuego, la rueda, la alfarería, o el cultivo, nada le deben a la ciencia, son conquistas puramente técnicas.    
Si bien, como nos dice el Lic. Pérez Navarro, es cierto que hasta fines del siglo XVI el desarrollo de la ciencia se vio impulsada fundamentalmente por el avance de la técnica (el hacer práctico), es la ciencia quien luego desarrolla el conocimiento teórico del cual la técnica se vale para potenciar y  dar mayor eficacia a su hacer, es decir, la técnica acompañada del saber científico adquiere un grado diferente, el de tecnología, ya no es solo un “saber hacer” sino también “saber por qué se hace de determinada manera”. Quintanilla diferencia entre dos tipos de técnicas, las artesanales y las industriales  de base científica (a la cual denomina tecnología), y expone que las relaciones entre ciencia y tecnología son complejas, ambas son igualmente importantes: por un lado el desarrollo de las tecnologías depende del desarrollo del conocimiento científico y por el otro, el avance del conocimiento científico esta condicionado por el desarrollo tecnológico.
Este desarrollo tecnológico tiene efectos decisivos en nuestra cultura, dice el autor de Tecnología: un enfoque filosófico, que al ampliar el campo de lo posible se altera nuestro sistema de preferencias y demanda nuevos valores. Un claro ejemplo de esto se ve reflejado en el control de la natalidad, posible gracias al desarrollo tecnológico que rompió con algunos prejuicios morales establecidos en la sociedad, el temor presente en las reflexiones acerca del avance de la tecnología tiene sus raíces en la idea de que la técnica moderna[11] es omnipotente y no conoce limites, de la misma manera, se toma al conocimiento científico como infalible, pero estas son ideas equivocadas, los sistemas tecnológicos y científicos están en continuo desarrollo. Hemos aprendido, afirma Quintanilla, que las consecuencias de una acción son múltiples y pueden resultar en una mala tecnología, pero todo problema surgido como resultado de esta mala técnica moderna puede ser superado desarrollando un mejor manejo de la conjunción ciencia-técnica y aprovechando las infinitas posibilidades que ésta nos presenta, “la tecnología promueve todos los valores relacionados con la innovación racional”[12].
En contraste con la visión positiva de los avances tecnológicos que nos presenta Quintanilla, Esther Díaz, quién sostiene que “La técnica o tecnología[13] modifica la realidad, tanto de las ciencias naturales como sociales”[14], presenta su punto de vista en relación al uso de la tecnología  proponiendo realizar una reflexión ética en cuanto a los propósitos que se persiguen y los resultados logrados o posibles, teniendo en cuenta la repercusión de la implementación tecnológica tanto a nivel natural como social.
Según la autora, el científico moderno delega toda la responsabilidad a quienes hacen uso de los conocimientos que produce, declarándose moralmente neutral, y los técnicos o empresarios tampoco se preocupan por los posibles efectos que ellos ocasionen. La humanidad se ha dividido siempre entre los que tienen conocimientos y los ignorantes, es decir, entre los que tienen el poder y los mas necesitados, se ha desarrollado una nueva forma de conocer y también de modificar o manipular la naturaleza y la sociedad. No sólo se han producido cambios relacionados con el aumento de la producción económica, la manipulación de la naturaleza y la información, sino que han sido cambios también de orden cualitativo.

Conclusión

Es muy importante, según se resalta en Técnica y Tecnología, el rol que la ciencia tiene en la cuestión tecnológica, ya que es el factor que marca la diferencia entre lo técnico y lo tecnológico. La ciencia, en un proceso a nivel evolutivo, da un paso más allá de sí misma dejando de ser lo que es para transformarse en Tecnología, Bunge[15] nos dice con respecto a la ciencia, que este resultado se alcanza en cuanto se la aplica al mejoramiento de nuestro medio natural y artificial, a la invención y manufactura de bienes materiales y culturales. Esther Díaz utiliza el término posciencia, e intenta definirlo como la representación de un cambio de paradigma a nivel conocimiento y práctica científica, una ruptura de lo que entendió la modernidad por ciencia, donde la tecnología[16] deja de ser secundaria a la ciencia para ocupar el papel principal.[17]
La Tecnología, surge entonces como un producto de la intersección entre ciencia y técnica, donde el saber y el hacer van de la mano. Pérez Navarro resalta el hecho de que dos factores contradictorios a nivel dialéctico, como lo son la ciencia (el saber) y la técnica (el hacer), aparecen en una nueva unidad que contiene a ambos y además los supera, pasando incluso a determinar sus respectivos perfiles y también su propio sentido.
La técnica como parte constitutiva de la tecnología, precede a la ciencia, y pueden encontrarse ejemplos de ello a lo largo de toda la historia de la humanidad, ya nos dice Ikonicoff que inventos o descubrimientos tales como el fuego, la rueda o la alfarería entra otros, nada deben a la actividad científica, sino que se remiten a la observación de situaciones problemáticas, al uso de conocimientos particulares provenientes de la experiencia y a la impronta creativa que propone una síntesis concreta, material, instrumental y viable. En palabras de Héctor Ciapuscio: “Aún los inventos que posibilitaron –en el plano técnico- el paso de la economía medieval a la moderna, prescindieron del aporte de la ciencia, en su mayoría (como el martinete de fragua y el fuelle mecánico) o con un aporte incierto, y en todo caso menor, del saber oculto (como los lentes, la pólvora y la imprenta). Es quizá todavía más claro que la inventiva de los trabajadores fue el factor principal del conjunto de transformaciones técnicas que posibilitaron y constituyeron la Revolución Industrial”[18]. Ha sido la técnica, aclara el Lic. Pérez Navarro, la fuerza impulsora más persistente de la ciencia y de la constante expansión de sus fronteras, a menos hasta el siglo XVI. En cuanto a la industria del siglo XX, “la iniciativa, las estrategias y los objetivos de la investigación provendrán del lado de la técnica, ahora conformada como tecnología y articulando tales requerimientos en función de las necesidades de la producción y el mercado”[19].
Díaz nos dice que durante la Segunda Guerra Mundial, fue cuando se produjo ese cambio tan importante en que la tecnología pasa a ocupar el lugar prioritario que antes pertenecía a la ciencia, con la producción del primer prototipo de computadora digital dio pie a la fabricación de la bomba atómica. La informática apareció directamente como tecnología, atravesando todas las disciplinas científicas, y sin ella jamás habrían llegado a tener el desarrollo y la potencia que han llegado a alcanzar.
La tecnología (invasiva, poderosa y omnipresente), transfiere hábitos, maneras de percibir y actuar, y ejerce una cierta presión con una masa de ideas sobre la sociedad, preceptos y creencias que se ve reflejada en el pensamiento de los individuos. La tecnología circula como parte de la cultura.

Bibliografía

·        Lic. Hugo Pérez Navarro: Técnica y Tecnología
·        Esther Díaz (editora), La posciencia, Buenos Aires, Editorial Biblos, 2000
·        Miguel Ángel Quintanilla: Tecnología: un enfoque filosófico, Buenos Aires, EUDEBA, 1991





[1] Profesor de los espacios curriculares “Economía y Sociedad” y “Ciencia, Tecnología, Naturaleza y Sociedad”, del Área Tecnología del Instituto de Formación Docente Continua Villa Mercedes
[2] Miguel Ángel Quintanilla: Tecnología: un enfoque filosófico, Buenos Aires, EUDEBA, 1991
[3] Esther Díaz (editora): La posciencia, Buenos Aires, Editorial Biblos, 2000, p.15
[4] Esther Díaz (editora): La posciencia, Buenos Aires, Editorial Biblos, 2000
[5] Quintanilla utiliza técnica en sentido genérico, y distingue dos clases de técnicas: las técnicas artesanales o preindustriales y la técnicas industriales de base científica (a la que nosotras nos referiremos como tecnología)
[6] Miguel Ángel Quintanilla: Tecnología: un enfoque filosófico, Buenos Aires, EUDEBA, 1991, Pág. 15
[7] Definición de máquina que ofrece Reuleaux (1875)
[8] José Ortega y Gasset: Meditación de la técnica, Madrid, Revista de Occidente, 1968, Pág. 27-28
[9] Oswald Spengler: El hombre y la técnica, Santiago de Chile, Nueva Época, 1933, pág. 19
[10] Bunge: La ciencia, su método y su filosofía, Buenos Aires, Sudamericana, 1995, pág. 11 y 12
[11] Al referirnos a “técnica moderna” (en un término usado por Quintanilla) estamos haciendo referencia a la tecnología
[12] Miguel Ángel Quintanilla: Tecnología: un enfoque filosófico, Buenos Aires, EUDEBA, 1991, pág. 22
[13] La investigadora utiliza los términos “técnica” y “tecnología” como si trataran de lo mismo
[14] Esther Díaz: “Investigación básica, tecnología y sociedad. Kuhn y Foucault”, en Esther Díaz (Editora), La Posciencia, Buenos Aires, Biblos, pág. 65
[15] Bunge: La ciencia, su método y su filosofía, Buenos Aires, Sudamericana, 1995
[16] La autora utiliza los términos técnica y tecnología indistintamente
[17] Esther Díaz (editora): La posciencia, Buenos Aires, Editorial Biblos, 2000, p.18
[18] Héctor Ciapuscio: Nosotros y la tecnología, Buenos Aires, Agora, 1999, pág. 578
[19] Lic. Hugo Pérez Navarro: Técnica y Tecnología, pág. 10

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