viernes, 13 de mayo de 2011

martes, 28 de septiembre de 2010

Nada muere, todo se transforma



Instituto de Formación Docente Continua Villa Mercedes


Seminario Taller de Prácticas Docentes II

Informe Final
“Nada muere, todo se transforma”

Apéndice: “Marcas dentro de mí”

Profesora:
Marisol Iturralde

Profesorado de Tecnología

Alumna:
BARROSO, Patricia Viviana

Comisión Tarde


Instituto de Formación Docente Continua
Villa Mercedes - San Luis – Argentina
Dirección: 9 de julio 1147
Teléfonos: 02657 – 432142/428571
Patricia Viviana Barroso: pnajat@gmail.com






Fecha de entrega:
18/11/2008



Marcas dentro de mí

Me pasó que pasó

Heme aquí, sentada frente a un monitor que espera que llene de significados esa hoja virtual que me ha puesto enfrente, y mientras pienso en cuál de este millón de palabras que cosecho a diario he de usar para empezar a tejer sobre su inmaculado e infinito cuerpo tenebroso de vacíos, esa caja sin vida propia, me acosa sin mediar palabras, inmóvil, queriendo robarse lo que es mío, mis vivencias, mis recuerdos, mi yo profundo.
Y no es, sino bajo protesta, que le entrego lo que busca, de a poco y en un dar receloso, porque esto que me pasa y sólo es mío, ha de entregarlo a otros que quizá no lo entiendan ni valoren, o lo minimicen frente a su propia experiencia.
Me pone nerviosa con sus gritos desesperados (mientras finge que nada dice), me quita el aire (aunque busco su artilugio aspirador, no logro encontrarlo), me apremia con sus exigencias: ¡Dime qué pasó! ¡Cuéntame! ¡Lléname de vida con aquello que te inyectó el cambio!
¡Está bien! –le digo- voy a darte lo que quieres, voy a mostrarte este nuevo yo que aún desconozco, que se retuerce por salir y tomar el lugar que construí con tanto esfuerzo, que acecha mi morada y quiere hacerla suya por completo, que pretende que sea quien no era y abandone mi ayer, así, de repente, sin aviso. Se gestó de a poco, dentro mío, se alimentó de mis sueños, temores, ansias y esfuerzos, y ahora quiere dominarme, y quién sabe, sino también desaparecerme. No quiero perderme ni olvidarme, porque temo que si soy otra ya no sea yo.
Está bien, contaré ese secreto, pero lo haré en otra hoja, en una que yo elija, con la que me sienta cómoda.







Metamorfosis

Hubo una transformación en mi ser que se hizo evidente desde el momento mismo de la implementación del proyecto, y cuyas marcas se fueron acentuando a medida que pasaron los días. Pararme frente a los alumnos ese día, fue, nada más ni nada menos, que dar mi consentimiento implícito para que mi ser completo evolucionara hacia la próxima etapa, un período de reajuste de mis propósitos, y a partir de ellos, generar un cambio de actitud. A diferencia de la sucesión de decisiones y hechos ajenos a mí, que modificaron incontablemente mi realidad primera, mi ser virgen, esta vez era yo directamente responsable de este movimiento intrínseco que sacudiría mi  yo ecuánime en su pobreza.
Esta buscada y esperada (aunque intimidante en tanto desconocida) evolución se vuelve notoria al dar una mirada hacia atrás y hacer un recorrido por lo que fue el proceso de diseño y formulación del proyecto para la implementación en la práctica docente. Este proceso comenzó en el mismo momento en que se planteó en qué consistiría el desarrollo de la materia durante el cuatrimestre de duración de la misma y las condiciones para aprobarla.
Si bien se habló en esta instancia de las actividades que se realizarían, éstas no tenían conexión (al menos en mi imaginación) con lo que en realidad pasaría. Lo que sí había quedado claro era que sería una tarea a realizar en grupos cuyos integrantes fuesen alumnos cursando el mismo profesorado, con lo que nos reunimos Gladys, Marisa y yo para darle forma a lo que habríamos de consumar en un futuro cercano.
Nuestras profesoras, Marisol Iturralde y Adriana Ávalos, nos dijeron que debíamos elegir entre tres temas para elaborar el proyecto en base al cual daríamos nuestra clase. Los temas eran: El Fuego, Las Ventanas y Los Viajes. No hubieron dudas al respecto, apenas hube escuchado las opciones supe que El Fuego era nuestro tema. Teníamos en nuestras manos un diamante en bruto, y lo que él fuese al final del proceso sería fruto de nuestra obra, de nuestro esfuerzo y compromiso. Debíamos idear, bosquejar, proponer métodos conforme a un propósito coherente y procurar los medios para la ejecución de este plan. Estaba emocionada y anhelante.
Debido a la polisemia de la palabra Fuego, estábamos frente a un abanico de posibilidades, con lo que debíamos hacer un recorte que nos permitiese preparar un tema específico, con sentido, y cuyos contenidos se relacionasen entre sí de forma lógica y solidaria.
Recortar no fue fácil, pero al fin llegamos a un consenso, mostraríamos dos aspectos importantes, pero haríamos hincapié en uno de ellos en el momento del cierre de la clase, para que quedase fresco en la memoria de los alumnos. El primero de los aspectos sería una pequeña muestra dentro de la pluralidad de significados del vocablo “fuego”, elegimos tres enfoques: desde su sentido simbólico (como fuente de pensamiento mágico y en su papel de representante de las pasiones humanas), como disparador de la evolución del hombre (a partir de su uso en la cocción de los alimentos, con lo que contribuyó a la evolución neuronal), y como puente entre el mundo natural y el humano (ya que es el punto clave del desarrollo tecnológico). Y el segundo aspecto, y más importante, sería el de la dualidad del fuego, ya que se trataría de mostrar los resultados (intencionales o no) de la manipulación de esta energía natural y poderosa.
A partir de esta selección de temas, creímos que todo estaba solucionado y nos pusimos a trabajar: encontramos rápidamente un título (El Fuego como energía vinculado a la evolución del hombre), construimos el marco teórico, establecimos los objetivos y las justificaciones de los mismos, seleccionamos cuidadosamente los contenidos, buscamos actividades que dieran a ese contenido un sentido de poiesis (tal como se nos había pedido), y escogimos los recursos didácticos que servirían de apoyo a nuestra clase. ¡Estábamos listas!
Pero como no todo lo que brilla es oro, al momento de la corrección de los proyectos, y sin anestesia de por medio, nos estampamos contra una pared. Tras un frío análisis recibimos por parte de Marisol una devolución que nos dejó por el suelo. El sentido de poiesis parecía no ser tanto, el título era de manual (realmente tecnológico), y las actividades no estaban debidamente justificadas. Me disgusté mucho y tuve ganas de pedirle a la profesora que me diera un manual de construcción de proyectos explicitando paso a paso lo que quería que hiciéramos, pero en lugar de eso me refresqué la cabeza y me enfoqué en la modificación de lo hecho a partir de las especificaciones que nos fueron dadas en la consulta posterior a las correcciones. Cambiar de actitud requirió cambiarlo todo, con lo que me vi desnuda, sólo cubierta por esa piel difícil de quitar, tejida de mis propios temores.
En un tono más poético nombramos nuestro trabajo (Con el Fuego se hace, con el fuego se deshace) al tiempo que conservamos la intencionalidad del título, realizamos los cambios y ajustes que nos fueron solicitados y nos presentamos nuevamente para la evaluación. Esta vez estuvo bien. Pudimos relajarnos y poner la mirada en los preparativos de la clase.

Marcada a fuego

Si pienso en las fuertes marcas que me definen como lo que soy hoy en este aspecto de mi vida (en lo relacionado con mi búsqueda en lo profesional, con mi construcción de futuro), he de comenzar con ese choque con la realidad que me hizo darme cuenta de que tengo que detenerme cada tanto a pensar en lo que quiero, y voltearme a ver si he recorrido el camino correcto. Una corrección de proyecto se transformó en una corrección de actitud en lo relativo a la vida misma.
¿Otra marca? Aquella que rasgó mi capullo permitiéndome asomar a un nuevo sentido de vida. La que obró en mí al momento de ingresar a la escuela Luis Roberto Barroso, ya que esta vez no fue en calidad de alumna o visitante, sino como practicante de docente, como alguien que sabe lo que quiere y lo construye con sus propias manos.
Cuando me paré frente a la clase, me constituí en lo que hoy soy, tuve que hacerlo, era parte silenciosa y obligada del proceso de práctica docente, ser aquello que el otro espera que seamos. La voz que susurraba en mi interior se dejó oír, y quien murmuraba detrás de mi cubierta externa salió por fin a ser de una vez y para siempre.
Aquellos seres abstractos para los que planeamos la clase se transformaron en personas reales, con nombre y apellido, con un rostro distintivo y con la capacidad de obrar cambios en mí con su sola presencia, de tocarme con sus palabras y sacudirme con sus actos. Ellos me situaron en una plataforma nueva dentro de este amplio universo de vivencias, y me proporcionaron así una nueva vista, un nuevo punto de referencia.
Me sentí feliz, fui a construir y resulté siendo construida, modelada. Entregué y recibí en un mismo acto de amor, en un acto inducido, no natural, pero no menos humano ni menos pleno. Aún hoy sigo descubriendo el resultado de aquella experiencia, viendo los cambios, reconociéndome.

Nada muere, todo se transforma

Introducción

El objetivo de este ensayo, es presentar mi primer práctica docente como la experiencia que produjo el estallido de aquella persona que fui, y la reconstrucción a partir de las partes resultantes, dando como consecuencia quien hoy soy, la misma en esencia, pero diferente, un yo evolucionado, modificado en forma consciente e inconsciente, a partir del hacer para otros, con otros y por mí misma.
¿Y qué es el aprendizaje sino el fruto mismo de una experiencia, de una práctica? ¿Y no es acaso el fruto un producto del desarrollo del ovario de una flor después de la fecundación? ¿No sería entonces el aprendizaje el producto del desarrollo de aquello que evoluciona dejando de ser lo que es para convertirse en otra cosa?
Así es como voy a definir mi experiencia, como un aprendizaje, y para defender mi postura me valdré de la palabra de Jorge Larrosa en “Experiencia y alteridad en educación”,  y de Estanislao Antelo en varios de sus escritos.

Encuentros cercanos

Fui al encuentro de la práctica, mi primera práctica docente, y resultó que ella me encontró a mí, y en ese punto de colisión estallaron las emociones que tiñeron de colores a esa Patricia que vivía dentro de mí como un boceto en blanco y negro de aquello que podía ser. Esa parte de mí que permanecía latente entre las sombras, tomó control de mi ser y cambió el rumbo de mi vida. Es en estas situaciones en las que nos damos cuenta de que no estamos preparados para enfrentar lo que aún no ocurrió, sin importar cuánto nos hayamos preparado para un momento en especial, no somos robots programados para enfrentar la realidad de la práctica docente ni vamos con un Manual de instrucciones para la práctica y solución de situaciones problemáticas entregado por el IFDC.
Fui consciente en este punto de que la práctica no era algo etéreo, intangible, sino que muy por el contrario, tenía cuerpo y forma, fue capaz de toparse conmigo y llenarme de sensaciones, de hacerme sentir, de sacudirme. Como dice Larrosa, la experiencia no es eso que pasa, sino “eso que me pasa”, “… el lugar de la experiencia soy yo. Es en mí (o en mis palabras, o en mis ideas, o en mis presentaciones, o en mis sentimientos, o en mis proyectos, o en mis intensiones, o en mi saber, o en mi poder, o en mi voluntad) donde se da la experiencia, donde la experiencia tiene lugar.”[1]
Al momento de la implementación estaba tan preocupada por lo que pasaba, que no me daba cuenta aún de lo que me pasaba. Estaba dando a luz lo que se gestó durante mi preparación previa y no me daba cuenta de ello.
Pasé de actuar como alumna a actuar como docente, y en ese ritual de paso desarrollado en la práctica que implica formalidad, se constituyó y afirmó el nuevo yo, en ese acto dotado de un significado propio y fuerte. Bien dice Larrosa que la experiencia supone una salida de sí hacia otra cosa. No sabía hacia donde me dirigía hasta que hube llegado, y me gustó, me sentí orgullosa de mi propia construcción, de lo que logré a partir de aquello tomé y dejé de entre lo que me habían dado.
A eso que me pasa, que tiene lugar en mí misma, Larrosa lo llama “principio de transformación”, ya que dice que el sujeto no sólo hace la experiencia de algo, sino que hace la experiencia de su propia transformación. Al alejarme de la experiencia y mirar hacia atrás, pude verme como una mariposa emergiendo de su capullo, única, plena, feliz, llena de múltiples colores en armonía. Y el saber resultó tener sabor a triunfo, a realización, a la dulce afirmación de aquello que intuía, pero el sabor no se limitaba a ello, y como  el aprendizaje es del orden del sabor, del sabor del encuentro[2] (según nos dice Antelo), fue también eso lo que saboree: el encuentro. La experiencia me obsequió la confirmación de aquello que creía oír cuando mi voz interior susurraba dándome pistas que me guiaban a mi propio encuentro. Y como la experiencia es una aventura que como tal se alimenta de incertidumbre y supone un riesgo, una situación de peligro, invertí, corrí el riesgo, aposté, ya que como dice Antelo “… eso que llamamos destino, es del orden del juego, de la apuesta, de los dados.”[3]
Al aventurarme en esta experiencia tan temprana, me probé y probé. Me probé porque exploré y experimenté mis cualidades de educador, ya que la práctica es la única manera de encontrarse con lo íntimo para permitirse ver qué hay de lo que necesitamos y de lo que no queremos, para tras la mirada, realizar los ajustes que nos acerquen lo más posible a esa medida a la que queremos llegar. Al probarme probé, degusté una pequeña ración de ese encuentro que se da en el acto educativo, saboreé y estaba bien de sal, me resultó exquisito, con sabor a más.
En mis muchas lecturas he viajado a lugares impensados, y navegado en mares de sentimientos encontrados. Kahlil Gibran me elevó a los cielos, Stephen King me arrojó a los infiernos, y Michel Foucault me plantó firme en la tierra, en ese punto intermedio entre el reino celestial y el infernal, que fusiona a ambos en este mundo humano. Pero ninguno de ellos hizo por mí lo que la práctica docente y la lectura que luego realicé de ella, yo, que por primera vez me encontré de pie frente a mi universo personal y fui consciente de mis propios demonios (no lo de alguien más) y pude divisar mi cielo, y de hecho estuve muy cerca de tocarlo. Si como dice Kafka, citado por Larrosa, “Un libro debe ser como un pico de hielo que rompa el mar congelado que tenemos dentro”, la lectura de lo que me pasó revela que la experiencia que viví es igual a un enorme pico de hielo con alma de fuego, que rompió mi mar congelado y luego me incendió por completo. El eso de “eso que me pasa”, que tiene que ver con un sentido de exterioridad, y que es distinto a todo lo que conozco, me permite leerlo y reflexionar, y en ese punto de reflexión, de apertura a lo que tiene para darme, para decirme, es donde ocurre la transformación.
Por fin logré hacer una lectura de mí misma, y viajar a mi propio mundo interno, con volcanes de emociones y mares de sueños. Aquello que viví arremetió contra mí y derribó las barreras que había levantado ante el temor de encontrarme conmigo misma y de que no me gustase aquello que viera.
Fue esta experiencia tan significativa, tan fuerte, que inyectó de energía a ese ser aletargado, esa parte de mí que parecía inerte, fue una descarga eléctrica directo al alma. Sé que a partir de esta práctica voy a seguir construyéndome en lo que quiero lograr, poniendo mucho cuidado en lo que deseo resaltar y en lo que hay que eliminar o modificar. Me siento obligada a atesorar cada experiencia para poder establecer una relación de significado entre las distintas etapas de la vida integrando subjetivamente al conjunto, para de esta manera brindar continuidad subjetiva a la experiencia a lo largo del tiempo.
Pero no puedo dejar de pensar en que pienso lo que pienso y como pienso, y siento lo que siento y como siento, como resultado de la preparación previa, de lo que he heredado, de lo que me pasaron, de la acumulación de saberes y del haber aprendido en algún punto de mi vida a saborear cada texto, digerirlo, y transformarlo en algo nuevo, provechoso, significativo. Pude saber que algo me pasaba porque mi mirada se volvió capaz de escudriñar y atravesar capas superficiales llegando más allá.
Lo que pasó me pasó porque además de poder, quise tomarlo, porque decidí apropiarme de aquello y usarlo para mi provecho, para alimentar mi ser. Decidí aprehender aquello que sucedía a mi alrededor e interactuar con ello para que lo que pasara también me pasase, para que mi interior se modificase y me permitiera aprender, quise tomar para tener, saborear para sentir. Como dice Antelo: “Éste es el sentido de entender a la educación como un arte que no se restringe a una pura adquisición de conocimientos, sino que atañe a la transformación del ser”[4]. “Hoy hay que procurar que la enseñanza tenga lugar. Y dedicarse a esta procuración también forma parte del cómo hacerlo.”[5]

Construir, construirse

Si hemos de pensar la educación a partir de la experiencia, será mejor que comencemos a prepararnos para ser capaces de construir un algo, que de tocar al otro, le diga mucho más que las palabras, y lo transforme desde lo íntimo. El acto educativo es una experiencia montada por sus protagonistas, donde las partes circulan saberes que obran de forma inmaterial, pero que sin embargo modifican todo aquello que tocan (porque de una forma u otra alcanzan al otro) sin atender a nuestra voluntad. En esa construcción íntima del otro es que el educador se construye a sí mismo. Para que eso sea posible, debemos pensar la experiencia educativa no sólo como un pasar de conocimientos, sino también como un abordaje al alma, al ser sensible, único, un acto de pasión que queme y deje huellas, que como el fuego, transforme definitivamente todo lo que toque.
Quiero seguir incendiándome y reconstruyéndome, evolucionando. Quiero seguir acumulando marcas, escribiendo libros en mi alma (con los que luego pueda deleitarme en la lectura). Quiero, en fin, continuar mi aprendizaje en la enseñanza.




Bibliografía

  • Jorge Larrosa: Experiencia y alteridad en educación, clase Nº 1, FLACSO
  • Estanislao Antelo: El oficio de educar
  • Estanislao Antelo: ¿Qué quiere usted de mí?
  • Estanislao Antelo: Sabor a mí. Enseñar, saborear, encontrar
  • Estanislao Antelo, Andrea Alliaud: Iniciarse a la docencia. Los gajes del oficio de enseñar, I Congreso Internacional sobre Profesorado Principiante e Inserción Profesional a la Docencia, Sevilla, 2008




[1] Jorge Larrosa: Experiencia y alteridad en educación, clase Nº 1, FLACSO.
[2] Estanislao Antelo: Sabor a mí. Enseñar, saborear, encontrar
[3] Estanislao Antelo: El oficio de educar
[4] Estanislao Antelo: ¿Qué quiere usted de mí?
[5] Estanislao Antelo, Andrea Alliaud: Iniciarse a la docencia. Los gajes del oficio de enseñar,I Congreso Internacional sobre Profesorado Principiante e Inserción Profesional a la Docencia, Sevilla, 2008

jueves, 10 de junio de 2010

Planificación clase "Con el Fuego se hace, con el Fuego se deshace"


Con el Fuego se hace, con el Fuego se deshace




Planificado por:
Barroso, Patricia Viviana
Dominguez, Claudia Marisa
Muñoz, Gladys Noemí


Marco Teórico

Partiendo desde la tecnología como nuestra disciplina, trabajaremos el concepto fuego a partir de su papel como la clave de la transformación del mundo natural en humano, tomándolo como la energía principal que sirvió como herramienta en el proceso de humanización y civilización.
Descubrir el fuego equivale a domesticarlo, a partir de esto el hombre cambió el lugar en la cadena alimenticia que la naturaleza le había asignado, pasando de ser una presa fácil al predador principal. El Homo Erectus fue la primera especie en utilizar el fuego e incluir la carne cocida como parte importante de su dieta, lo que favoreció su desarrollo neuronal (las dimensiones del cráneo saltaron de 800 cm3 en el Homo habilis, a 900 cm3 en el Homo erectus), dándole una mayor capacidad de reflexión lo que le permitió, entre otras cosas, equiparse con lenguaje, conciencia, imaginación artística e innovación tecnológica, logrando fabricar herramientas de piedra de acuerdo con un molde mental definido (Teodora Zamudio, Evolución: selección y variabilidad). Como resultado de esto fue posible el desarrollo del sedentarismo, lo que permitió una mejora en las técnicas y el desarrollo de la alfarería, la metalurgia y la aparición de los primeros agricultores.
Los ancestros del Homo comenzaron a caminar erguidos, contribuyendo a ubicar el cerebro más sobre la columna dorsal, permitiendo el desarrollo en tamaño y capacidad neuronal, es decir, transformando completamente el sistema nervoso. El cerebro al disponer de mejor posición, casi en la parte superior de la columna vertebral, pudo responder a la demanda de esfuerzo mental creciendo en tamaño y capacidad neuronal, o sea, aumentando la capacidad de reflexionar (Tomás Austin M. -Sociólogo y antropólogo social- Cómo surgió la cultura).
Con el uso del fuego podemos mencionar uno de los primeros avances técnicos en la historia de la humanidad, aquí nos referimos a las vasijas de tierra que poniéndolas al fuego se convertían en cerámica resistente (los restos más antiguos pueden fecharse alrededor de 7000 a.C.) posibilitando el transporte de líquidos y cambiando la forma de cocinar.
El fuego no sólo puede verse como una fuente de energía vinculada al desarrollo de la ciencia y la tecnología, sino que desde su descubrimiento ha sido objeto de adoración y temor en las distintas culturas, dando origen a mitos y leyendas que intentan dar cuenta de su procedencia divina. Según Mircea Eliade en Mito y Realidad, el Mito designa “una historia verdadera, y lo que es más, una historia de inapreciable valor, porque es sagrada, ejemplar y significativa”.
“El establecimiento en una región nueva, desconocida e inculta, equivale a un acto de creación. (…) En la India védica, se tomaba legalmente posesión de un territorio mediante la erección de un altar dedicado a Agni. “Se dice que se han instalado (avasyatí) cuando han construido un gar-hapatya, y todos los que construyen el altar del fuego se han establecido (avasitáh). Pero la erección de un altar dedicado a Agni no es más que la imitación microcósmica de la Creación...” “Los lectores familiarizados con la etnografía y la historia de las religiones no ignoran la importancia de toda una serie de ceremonias periódicas que, por comodidad de exposición, podemos clasificar bajo dos grandes títulos: 1° expulsión anual de los demonios, enfermedades y pecados; 2° rituales de los días que preceden y siguen al Año Nuevo. (…) En líneas generales, la ceremonia de la expulsión de los demonios, enfermedades y pecados puede resumirse en los elementos siguientes: ayuno, abluciones y purificaciones, extinción del fuego y su reanimación ritual en una segunda parte del ceremonial (…) (Mircea Eliade en El Mito del eterno retorno).
“La mitología no es un precedente de la historia ni afirma que sus relatos sean hechos objetivos. El Mito es inventado, como las novelas, las óperas o los ballets, es un juego que transforma nuestro mundo, fragmentado y trágico…” (Karen Armstrong, Breve historia del mito). Por esta razón tomamos el Mito como elemento de gran importancia en toda cultura, y a partir de él la asignación de sentido simbólico que se le otorga al fuego en determinadas épocas y situaciones.
Justificación

Desde nuestra disciplina, tecnología, realizaremos un enfoque del fuego como el puente entre el mundo natural y el mundo humano ya que, la energía es la clave de la humanización y de la civilización, debido a que se puede considerar a la historia de la tecnología como la historia del manejo/tratamiento de diferentes fuentes de energía, entre las que se destaca el fuego mismo.
Desde la aplicación del fuego en la cocción de la carne fundamentalmente, agrega la ingesta de proteínas y con éstas la evolución neuronal de los protomonos a seres humanos.
Pensamos en esta propuesta de enseñanza porque consideramos que el fuego es la clave del inicio de la tecnología, desde la aplicación de las distintas técnicas de utilización del fuego como fuente de energía, y porque resulta a nuestro parecer, un enfoque antropológico de la evolución humana que reflejó ser más interesante y original, que muestra la conexión entre el hombre de hoy y del avance tecnológico alcanzado en la actualidad y el hombre primitivo que enciende la mecha de la civilización.


Objetivos

Con lo planteado se pretende lograr que los alumnos:
·         Tomen conocimiento de cómo el fuego transforma lo natural a partir de su uso, incluyendo el desarrollo neuronal del cerebro humano que contribuyó a la evolución del hombre.
·         Comprendan que el fuego es un tipo de energía que el hombre puede crear, manipular o controlar en ciertos aspectos, pero no dominar completamente.
·         Sepan que esta energía no solamente tiene su valor destinado a producir ciertas utilidades y beneficios como estamos acostumbrados, sino que también el fuego promueve una forma de ver y vivir en el ser humano, es decir, que influye en la construcción cultural, no sólo por su valor tecnológico, sino por su simbología y las diferentes emociones que suscita.
·         Acercarlos a la idea de que a la hora de usar una energía, cualquiera que ésta sea, se informen acerca de las precauciones que se deben tener en cuenta para disminuir los riesgos de desastres.


Contenidos

·         La evolución del hombre a partir del descubrimiento del fuego
o        La cocción como principio de la evolución neuronal
o        Surgimiento del sedentarismo
·         El fuego y la tecnología
o        Evolución de las técnicas de producción y perfeccionamiento de armas de fuego
o        Avances significativos a partir del desarrollo de la alfarería y la metalurgia
o        Obtención de fuego a partir de recursos tecnológicos
·         El fuego y sus significados
o        El fuego como representación de las pasiones humanas
o        Sentido simbólico del fuego para las distintas culturas
§         El fuego como fuente de pensamiento mágico
§         El fuego desde la mitología



Actividades

Actividad 1: Interacción
Después de la presentación del Recurso 1 y de hacer entrega de la letra impresa del terma musical utilizado en dicho recurso, se realizarán preguntas orientadoras del tema a desarrollar.
a-      ¿Conocen al intérprete del tema que acaban de escuchar?
b-      ¿Conocen el título del tema?
c-      ¿Cuál creen ustedes que es el tema de esta clase?
d-      ¿Qué significado tiene el fuego en el tema musical que acabamos de escuchar?
e-      ¿Se relaciona el significado del fuego en el tema musical con lo que muestran las imágenes?
f-       ¿Por qué razón creen que el fuego se utiliza para representar ciertas emociones?

Actividad 2: Lectura grupal y charla
Se hará entrega de diferentes relatos mitológicos, uno por grupo, y se les pedirá que procedan a una lectura rápida de los mismos para que luego los alumnos cuenten lo que leyeron  y efectúen una relación entre el mito, el fuego, y el sentido simbólico que tiene el fuego en las distintas culturas.

Actividad 3: Charla guiada
Realizar una charla que les ayude a comprender los contenidos del video editado “La guerra del fuego”, observando los procesos de descubrimiento y manipulación del fuego y la relación entre estos y el desarrollo humano, como así también su papel en el comienzo de la evolución tecnológica.

Actividad 4: Pintura grupal de lienzo
Se les mostrará a los alumnos un lienzo preparado para pintar, con algunas imágenes (reproducciones de ciertas secciones de las pinturas rupestres de la cueva de Altamira) ya pintadas en él, y se les pedirá que también ellos pinten sobre el lienzo escenas o representaciones como fruto del uso del fuego en la actualidad.

Actividad 5: Reflexión grupal
Luego de presentarles una sucesión de imágenes que muestren los resultados de la manipulación de energía, realizar una reflexión grupal acerca de las consecuencias.


Recursos Didácticos

Recurso 1: Imágenes con fondo musical (Anexo 1)
*Tema musical:
Título: “Fuego”
Año: 2007
Intérpretes: Intoxicados con Calamaro
Duración: 2:55 minutos
*Imágenes:
Fotografías, imágenes y dibujos que dan cuenta de la evolución del hombre acompañado por el fuego

Recurso 2: Letra impresa del tema musical usado como recurso 1 (Anexo 2)
Título: “Fuego”

Recurso 3: Relatos mitológicos (Anexo 3)
*Relato 1:
Título: Ailen Mulelo
*Relato 2:
Título: El agua que quería ser fuego
*Relato 3:
Título: El robo del fuego Leyenda Azteca
*Relato 4:
Título: La concepción del mundo según los celtas
*Relato 5:
Título: Leyenda de Gara y Jonay
*Relato 6:
Título: Prometeo
*Relato 7:
Título: Festejo del Fuego Nuevo
*Relato 8:
Título: Rituales de fuego

Recurso 4: Película (Anexo 4)
Título: “La guerra del fuego”
Dirección: Jean-Jacques Annaud
Productor ejecutivo: Michael Gruskoff
Guión: Gérard Brach
Música: Philippe Sarde
Fotografía: Claude Agostini
Reparto: Ron Perlman, Everett McGill y Nameer El-Kadi
Montaje: Yves Langlois
Lenguas originales: Anthony Burgués
Gestual: Desmond Morris
Coproductores: Jacques Dorfmanny y Vera Belmont
Escenario: Gérard Brach
Inspirado en la novela de J. H. Rosny Ainé
Productora: ICC – Internacional Cinema Corporation
Paises: Canadá - Estados Unidos - Francia
Año: 1981
Género: aventura/fantasía
Duración original: 93 minutos
Duración editada: 30 minutos

Recurso 5: Lienzo preparado
Medidas: 2 x 2,50 metros
Preparación: Sellado con pintura

Recurso 6: Imágenes con fondo musical (Anexo 5)
*Tema musical:
Título: “Fuego”
Año: 2007
Intérpretes: Intoxicados con Calamaro
Duración: 2:55 minutos
*Imágenes:
Fotografías, imágenes y dibujos que dan cuenta de las consecuencias de la manipulación de energías


Estrategias Metodológicas, tiempo y espacio

Las practicantes entrarán al aula y se presentarán ante los alumnos explicando que son estudiantes del Profesorado de Tecnología del Instituto de Formación Docente Continua Villa Mercedes que están realizando su primera práctica docente.
Les contarán a los alumnos que van a ver una serie de imágenes que tendrán de fondo un tema musical  (recurso 1) que ellos seguramente conocen. De esta manera el comienzo será más distendido y ameno, ya que los alumnos percibirán que no se dictará una clase estructurada. (2 minutos)
Luego de realizada la presentación y tras la entrega de la letra impresa del tema musical utilizado (recurso 2), se comenzará con la primera actividad (actividad 1) que consistirá en una interacción con los alumnos mediante la formulación de preguntas que tendrán la función de servir de guía para que descubran el tema que se desarrollará durante la clase y los primeros aspectos y conceptos que se van a desarrollar. (3 minutos)
A continuación las practicantes explicarán cómo la importancia simbólica del fuego le da presencia a éste en los relatos mitológicos, prácticas paganas y rituales mágicos, tras lo cual pedirán que se formen 8 grupos y repartirán 1 relato (recurso3) distinto a cada uno de ellos. (15 minutos) Se les dará la consigna que consistirá en realizar una lectura rápida de los textos entregados (actividad 2). (10 minutos)
Luego de que los alumnos realicen la lectura solicitada, se comentará entre todos los distintos significados que se otorga al fuego en cada uno de ellos. (10 minutos)
Seguidamente se proyectará la película “La guerra del fuego” editada (recurso 4) que será un puente entre el tema desarrollado y el tema a desarrollar, a través de una charla orientadora (actividad 3). (30 minutos)
Se realizará una exposición de los desarrollos tecnológicos a partir del descubrimiento del fuego y la influencia en las distintas culturas a través del tiempo (cocción como principio de la evolución neuronal, surgimiento del sedentarismo, evolución de las técnicas de producción y perfeccionamiento de armas de fuego, avances significativos a partir del desarrollo de la alfarería y la metalurgia, obtención de fuego a partir de recursos tecnológicos, el fósforo, energía eléctrica a partir del uso del fuego) y se les hará entrega a cada uno de ellos de un apunte (Anexo 6). (20 minutos)
Teniendo en cuenta el desarrollo tecnológico a partir de la domesticación del fuego, se les pedirá a los alumnos que representen a través de la pintura (en un lienzo que les proveerán la practicantes, ya preparado y con una pintura que sirva como pie a la actividad) diferentes usos del fuego en la actualidad y/o representaciones abstractas de la significación del fuego. Para esta actividad en particular deberán dirigirse a un lugar abierto y disponer el lienzo sobre una pared para poder trabajar sobre él estando de pie. (40 minutos)
A partir de la anterior actividad de orden artístico y creativo, se realizará una conexión entre las pinturas rupestres reproducidas en el lienzo y las pinturas fruto de la producción de los alumnos, intentando establecer un diálogo entre las distintas formas de expresión (con sus particulares significados) y un recorrido histórico a través de los avances tecnológicos. (10 minutos)
Como cierre, y de regreso en el aula, se presentarán una serie de imágenes que mostrarán ciertos aspectos positivos y negativos como resultado del uso de distintos tipos de energías (3 minutos) y se realizará una reflexión grupal al respecto. (Tiempo restante)
(Tiempo total de la clase: 2 horas y 30 minutos)


Los sujetos Destinatarios

Alumnos de 1º año Polimodal turno tarde de la Escuela Luis Roberto Barroso



Anexo 1, Anexo 4 y Anexo 5

 (Fuego 1, Película editada, Fuego 2)


Anexo 2

FUEGO

Esta vez es en serio, no estoy mintiendo,
algo se prende fuego,
se que muchas veces dije que el lobo venía
pero esta vez, el lobo está acá.
Se prende fuego mi pelo, mi piano, mis discos,
la ropa y el perro
puede ser que otra vez no sea cierto,
pero siento cómo el fuego, me quema por dentro (bis)
Traeme un balde de agua o de arena,
o pasame el matafuego
que el incendio está cerca
y no voy a quemarme sin antes pelear.
Se prende fuego mi pelo, mi piano, mis discos,
la ropa y el perro
puede ser que otra vez no sea cierto,
pero siento cómo el fuego, me quema por dentro.
Fuego, fuego, fuego…
Estamos enfermos, fuego, fuego (bis)

Anexo 3
Relato 1
AILEN MULELO (mitos y leyendas argentinas)

Fuegos fatuos[1] a los que el indígena considera manifestaciones de ultratumba. Cuando en el camino aparece uno de estos fuegos, el mismo deja de ser transitado por largo tiempo.
Los Criollos por lo general, los llaman LUZ MALA son reales y obedecen a varios fenómenos naturales: pueden ser emanaciones de metano[2], comunes en terrenos pantanosos (ej. región de la Provincia de Buenos Aires, cerca de la Bahía de Samborombon), otras veces producidos por gases de la descomposición de sustancias orgánicas (sobre todo grasas) enterradas muy cerca de la superficie y también por la fosforescencia de las sales de calcio componentes de esqueletos de animales esparcidos en el campo (osamentas).
En los dos primeros casos la luminosidad es tenue e intermitente oscilando o trasladándose de un punto a otro, impulsadas por la mas leve brisa, en el caso de la fosforescencia de las "osamentas" pese a estar fija, concurren varios factores, como el agotamiento visual, el miedo, la falta de puntos de referencia en la oscuridad y la imaginación que hacen que el observador las vea moverse.
Esos movimientos (virtuales o reales, hacen que las "Luces Malas" sean referidas a "Almas en Pena", que por ese medio manifiestan su deseo de vincularse a un alma viva para que le sirva de compañía. Estas almas andan errantes porque sus pecados no le permiten entrar al cielo, pero tampoco son tan graves como para merecer el infierno. Según la superstición, buscan esta compañía hasta que algún familiar realice algún acto que las redima.
AILEN MULELO significa "Brasa ardiente que anda o camina"; pues AILLIÑ es brasa y AMULEN es andar, deambular, caminar. También se lo conoce con el nombre de BOY TATA.
Para liberarse de la LUZ MALA el paisano reza y luego muerde la vaina de su cuchillo, ya que el arma blanca es la única defensa posible.



Fuente:
Diccionario de Mitos y Leyendas - Equipo NAyA


Relato 2

EL AGUA QUE QUERÍA SER FUEGO

"Ya estoy cansada de ser fría y de correr río abajo. Dicen que soy necesaria, pero yo preferiría ser hermosa, encender entusiasmos, encender el corazón de los enamorados y ser roja y cálida.
Dicen que yo purifico lo que toco, pero más fuerza purificadora tiene el fuego. Quisiera ser fuego y llama.
Así pensaba el agua de río de la montaña. Y, como quería ser fuego, decidió escribir una carta a Dios para pedir que cambiara su identidad.
"Querido Dios: Tú me hiciste agua, pero quiero decirte con todo respeto que me he cansado de ser transparente. Prefiero el color rojo para mí; desearía ser fuego. ¿Puede ser? Tú mismo, Señor, te identificaste con la zarza ardiente y dijiste que habías venido a poner fuego a la tierra.
No recuerdo que nunca te compararas con el agua. Por eso, creo que comprenderás mi deseo. No es un simple capricho. Yo necesito este cambio para mi realización personal". El agua salía todas las mañanas a su orilla para ver si llegaba la respuesta de Dios.
Una tarde pasó una lancha muy blanca y dejó caer al agua un sobre muy rojo. El agua lo abrió y leyó:
"Querida hija: me apresuro a contestar tu carta. Parece que te has cansado de ser agua. Yo lo siento mucho porque no eres un agua cualquiera. Tu abuela fue la que me bautizó en el Jordán, y yo te tenía destinada a caer sobre la cabeza de muchos niños. Tú preparas el camino del fuego. Mi Espíritu no baja a nadie que no haya sido lavado por ti. El agua siempre es primero que el fuego..."
Mientras el agua estaba embobada leyendo la carta, Dios bajó a su lado y la contempló en silencio. El agua se miró a sí misma y vio el rostro de Dios reflejado en ella. Dios seguía sonriendo esperando una respuesta. El agua comprendió que el privilegio de reflejar el rostro de Dios sólo lo tiene el agua limpia, suspiró y dijo: -
"Sí, Señor, seguiré siendo agua. Seguiré siendo tu espejo. Gracias".
¡Todos tenemos un propósito en la vida y lo que se nos de, debe ser recibido con alegría! Cuántas veces queremos ser otra persona, ser diferentes. Pero no nos damos cuenta que somos quiénes somos, y hacemos lo que hacemos, porque somos únicos y cada uno tiene un propósito en esta vida.
Siento que si nos aceptáramos con alegría y pusiéramos el corazón en lo que hacemos, lo que haya que cambiar se dará. Fuimos hechos con amor y todo lo que se hace con amor, es perfecto.


Relato 3

El robo del fuego - Leyenda Azteca

 

Hace mucho tiempo, no se conocía el fuego, y los hombres debían comer sus alimentos crudos.
Los Tabaosimoa, los Ancianos, se reunieron y discutieron sobre la manera de obtener alguna cosa que les procuraría el calor y les permitiría cocer sus alimentos. Ayunaron y discutieron... y vieron pasar por encima de sus cabezas una bola de fuego que se sumergió en el mar pero que ellos no pudieron alcanzar. Entonces, fatigados, los Ancianos reunieron personas y animales para preguntarles si alguno de ellos podía aportarles el fuego.
Un hombre propuso traer un rayo de sol a condición de que sean cinco para ir al lugar donde salía el sol. Los Tabaosimoa aprobaron la proposición y pidieron que los cinco hombres se dirigieran hacia el oriente mientras que ellos, llenos de esperanza, continuarían suplicando y ayunando. Los cinco partieron y llegaron a la montaña donde nacía el fuego.
Esperaron la llegada del día y se dieron cuenta que el fuego nacía sobre otra montaña, más alejada. Retomaron entonces su camino. Llegados a la montaña, en un nuevo amanecer, vieron el fuego nacer sobre una tercera montaña, aún más alejada. Prosiguieron así hasta la cuarta, después la quinta montaña donde, desalentados, decidieron regresar, tristes y fatigados.
Contaron esto a los Ancianos quienes pensaron que jamás podrían alcanzar el Sol. Los Tabaosimoa les agradecieron y se volvieron a poner a reflexionar sobre lo que podrían hacer.
Es entonces que apareció Yaushu, un Tlacuache[3] sabio, y él les relató un viaje que había hecho hacia el oriente. Había percibido una luz lejana y quiso verificar lo que era. Se puso a marchar durante noches y días, durmiendo y comiendo apenas.
La noche del quinto día pudo ver que en la entrada de una gruta ardía un fuego de madera de donde se elevaban grandes llamas y un torbellino de chispas. Sentado sobre un banco un hombre viejo miraba el fuego. De tanto en tanto alimentaba esta "rueda" de luz con leños.
El Tlacuache contó cómo él permaneció escondido detrás de un árbol y que, espantado, él hizo marcha atrás con precaución. Se dio cuenta que se trataba de alguna cosa caliente y peligrosa.
Cuando él hubo acabado su relato, los Tabaosimoa pidieron a Yaushu si él podía volver y traerles un poquito. El Tlacuache aceptó, pero los Ancianos y su gente debían ayunar y orar a los dioses haciendo ofrendas. Ellos consintieron pero le amenazaron de muerte si éste los engañaba. Yaushu sonrió sin decir una palabra.
Portando su pinole[4], él llegó al lugar donde el viejo hombre contemplaba el fuego.
Yaushu lo saludó y fue solamente a la segunda vez que él obtuvo una respuesta. El viejo le preguntó lo que hacía tan tarde en ese lugar.
Yaushu respondió que era el emisario de Tabaosimoa y que buscaba agua sagrada para ellos. Estaba muy fatigado y preguntó si podía dormir antes de retomar su camino la mañana siguiente. El viejo le permitió quedarse a condición de que no toque nada.
Mientras Yaushu  escuchaba roncar al viejo, pensaba la manera de robar el fuego.
Se levantó rápidamente, tomó una brasa con su cola y se alejó. Había hecho un buen pedazo del camino cuando sintió que una borrasca venía sobre él y vio, frente a él, al viejo encolerizado.
Él lo reprendió por tocar y robar una cosa que no le pertenecía; lo mataría.
Inmediatamente él tomó a Yaushu para quitarle el tizón pero aunque éste lo quemaba no lo soltaba. El viejo lo pisoteaba, le trituraba los huesos, lo sacudía y lo balanceaba.
Seguro de haberlo matado, se vuelve a vigilar el fuego. Yaushu rodó, rodó y rodó... envuelto en sangre y fuego; llegó así delante de los Tabaosimoa que estaban orando.
Moribundo les dio el tizón. Los Ancianos encendieron los leños. El Tlacuache fue nombrado "héroe Yaushu". Lo vemos aún hoy marchar penosamente por los caminos con su cola pelada.


Relato 4

La concepción del mundo según los celtas[5]

 

Basados en la luna y las estrellas, los celtas tenían la visión de un mundo infinito, que donde cada día se acumulaba más sabiduría y conocimiento. Muchas de sus celebraciones, fueron la base para algunos de nuestros festejos más preciados...


 Una de las cosas más sagradas para los antiguos celtas era el fuego. Nunca se permitía que el fuego del hogar se apagara, excepto durante el festival de fuego de Beltane, cuando era reencendido en una forma ritual. Los Druidas[6] utilizaban el fuego sagrado para los rituales divinos. Éstos eran encendidos y se intentaban observar las formas y  formaciones de las nubes del humo.
 El fuego del hogar era el centro de la actividad de la familia céltica. Tanto el cocinar, el comer, como el contar historias, se hacia alrededor del fuego, al final de cada día laborable. Era allí donde el patriarca o historiador del clan, narraría sus cuentos mágicos, llenos de dragones, hadas y espadas encantadas, los cuales se transmitían de generación en generación. Eran los cuentos del Tuatha de Danann.
 La cosmovisión céltica 
Los celtas antiguos medían sus cosmos con ruedas y espirales, basados en el movimiento de las estrellas, y la salida y ocultamiento del sol y la luna.
 Para los celtas, la rueda o el espiral era sagrado: simbolizaba la creación y la gira constante de las estrellas en el cielo de la noche. Las estaciones cambiaban y retornaban cada año como puntos de una rueda gigante, y las estrellas de los cielos parecían rodar arriba, girando en un eje que era el de la Estrella del Norte. En efecto, los celtas creían que la Estrella del Norte era la localización del cielo, y el movimiento, evidente, de las estrellas alrededor de este eje, formaba una trayectoria espiral, o escalera, en la cual las almas ascendían hacia su vida futura.
 Para los celtas antiguos, los espirales continuos parecían no tener ningún principio o final, lo que significaba que un ciclo siempre comenzaba cuando otro terminaba. El continuo y expándete movimiento del espiral también simbolizaba la siempre expandible naturaleza de la sabiduría y el conocimiento. Muchos de estos símbolos también aparecían en triplicado, lo que era visto como signo de algo sagrado.
 Las estaciones del año eran parte de este ciclo. Los celtas basaban su calendario en los ciclos de la luna, en vez del sol. El año céltico consistía en trece meses, doce de los cuales eran iguales a nuestros meses modernos, y otro más con un extra de tres días, para “dirigirse hacia arriba”, el cual conducía al Año Nuevo. Cada mes era gobernado por una luna, y tenía un árbol sagrado de Ogham asociado a al mismo.
 En gaélico, los nombres de las cuatro estaciones datan de tiempos pre-Cristiano: Earrach para la primavera, Samhradh para el verano, Foghara para el otoño, y Geamhradh para el invierno.
 El calendario céltico incluyó dos festivales primarios del fuego. Samhain (el comienzo del invierno) y Beltane (el comienzo del verano) marcando el movimiento desde la oscuridad hacia la luz en el año. Otros dos festivales estacionales del fuego que se celebraban también eran Imbolc y Lughnasadh.
 El inicio de cada estación era observado por el Albans (Solsticios y Equinoccios) aunque el punto central de cada estación era celebrado y reconocido por un festival de fuego.


Relato 5

Leyenda de Gara y Jonay

 

La tradición oral relata que en un pueblo de la isla de La Gomera (Canarias, España) vivía una hermosa muchacha, Gara. Un día arribó a la isla Jonay, un tinerfeño que cruzó el mar a bordo de dos pieles de cabra infladas. Jonay se enamoró de ella y la muchacha también lo amó, sin embargo los parientes de esta se oponían. Ambos jóvenes huyeron hacia el monte, pero se les persiguió. Los amantes subieron hasta el pico más alto de La Gomera, y al verse acorralados, tomaron un palo afilado por ambas puntas y, apoyándolo en sus pechos, se abrazaron y murieron atravesados.
Desde entonces esa montaña de laurisilva se llama Garajonay, en recuerdo de los dos enamorados que prefirieron morir juntos a continuar su vida separados. Actualmente el lugar es un Parque Nacional, el Parque Nacional de Garajonay.

Versiones poéticas de la leyenda

La leyenda es objeto de muchas versiones poéticas en las islas, como la siguiente que se reproduce parcialmente:
"Lo que ha de suceder ocurrirá. Huye del fuego Gara, o el fuego habrá de consumirte" Así hablo Gerián, el que rompía ganigos con la mirada, el que veía lo que a otros ojos quedaba oculto. Y corrió de boca en boca el augurio. Gara y Jonay, agua y fuego. Gara era princesa de Agulo, el lugar del agua, Jonay venía de la tierra del fuego, de la isla del infierno. No podía ser. El fuego retrocede ante el agua. El agua se consume en el fuego. Gara y Jonay, agua y fuego. Imposible su mezcla, imposible la alianza. Las llamaradas que brotaban de la boca de echedey lo confirmaban.
Aquel amor era imposible. Sólo grandes males podían sucederse si no se separaban. Una vez en la cima, y después de un beso y una sonrisa cómplice, cayeron danzando al vacío, ya no habría desgracias y así confirmarían que el amor duraría más allá de sus cuerpos.
 Todavía hoy se escuchan los ecos de sus corazones entre los redondos perfiles de aquella montaña de piedra del Alto del Garajonay, el eterno lugar de ambos.


Relato 6

Prometeo

Adoración

Como introductor del fuego e inventor del sacrificio, Prometeo es considerado el protector de la civilización humana.
En Atenas Prometeo tenía un altar en la Academia de Platón, desde donde partía una carrera de antorchas celebrada en su honor por la ciudad, en la que ganaba el primero que alcanzaba la meta con la antorcha encendida.

Mitología

 Prometeo fue un gran benefactor de la humanidad. Urdió un primer engaño contra Zeus al realizar el sacrificio de un gran buey que dividió a continuación en dos partes: en una de ellas puso la piel, la carne y las vísceras, que ocultó en el vientre del buey y en la otra puso los huesos pero los cubrió de apetitosa grasa. Dejó entonces elegir a Zeus la parte que comerían los dioses. Zeus eligió la capa de grasa y se llenó de cólera cuando vio que en realidad había escogido los huesos. Desde entonces los hombres queman en los sacrificios los huesos para ofrecerlos a los dioses pero la carne se la comen.
Indignado por este engaño, Zeus privó a los hombres del fuego. Prometeo decidió robarlo así que trepó el monte Olimpo y lo cogió del carro de Helios[7] (en la mitología posterior, Apolo) o de la forja de Hefesto[8] y lo consiguió devolver a los hombres en el tallo de una cañaheja, que arde lentamente y resulta muy apropiado para este fin. De esta forma la humanidad pudo calentarse.
Para vengarse de Prometeo Zeus hizo que le llevaran al Cáucaso, donde fue encadenado por Hefesto con la ayuda de Bía y Cratos. Zeus envió un águila (hija de los monstruos Tifón y Equidna) para que se comiera el hígado de Prometeo. Siendo éste inmortal, su hígado volvía a crecerle cada día, y el águila volvía a comérselo cada noche. Este castigo había de durar para siempre, pero Heracles[9] pasó por el lugar de cautiverio de Prometeo de camino al jardín de las Hespérides[10] y le liberó disparando una flecha al águila. Esta vez no le importó a Zeus que Prometeo evitase su castigo, al proporcionar la liberación más gloria a Heracles, que era hijo de Zeus. Prometeo fue así liberado, aunque debía llevar con él un anillo unido a un trozo de la roca a la que fue encadenado.

Relación con otras mitologías

En la mitografía, Prometeo puede ser clasificado entre los dioses tramposos, como Loki en la mitología nórdica, quien análogamente es un gigante más que un dios, está asociado con el fuego, y fue castigado a ser encadenado a una roca y atormentado por un animal (una víbora que le arrojaba veneno).
Algunos creen que el tema se tomó prestado de la saga de Nart de los pueblos del Cáucaso, aunque las analogías con Loki parecen revelar una fuente indoeuropea más antigua.






Relato 7

Refrendan purépechas[11] sus valores con el festejo del Fuego Nuevo

DIARIO DIGITAL miércoles 2 de febrero del 2007.
San Lorenzo Narheni, Meseta P'urhépecha. México. 

Encendido del fuego nuevo
 Para el pueblo purépecha la celebración del año nuevo no es una celebración más, dijeron los cargueros, “ésta no es una fiesta más ni es una fiesta para impresionar a los turistas, sino que es un ritual que une a los purépechas en torno al fuego; es un punto de reunión profunda que se nos ha transmitido por los cargueros de los rituales anteriores y que se transmitirá de generación en generación entre quienes realmente luchamos para conservar la identidad como pueblo indígena que somos”.
El ritual del Fuego Nuevo o Jimbani Uéxurhini inició poco después de la media noche, cuando la constelación de Orión estaba en lo más alto de la bóveda celeste. A pesar de las condiciones climatológicas, el frío no era el que muchos esperaban; el consejo de Terunchitiecha (excargueros de la festividad) había concluido la deliberación y salían para encabezar el ritual; allá en el sitio de honor permanecían la piedra piramidal, el pescado, la bandera purépecha, el coyote, el pez y los demás símbolos del Año Nuevo que van a cada una de las comunidades donde se realiza el ritual.
Uno a uno los cargueros se acercaron para tomar el fuego y distribuirlo entre los demás, como una señal clara de que los indígenas purépecha, aunque dispersos en el territorio y en ocasiones enfrentados por las tierras, son un solo pueblo emanado de una misma raíz y tienen un profundo sentido de identidad.
En pocos minutos, los cientos de indígenas y demás personas presentes en el lugar eran partícipes del fuego nuevo y el ritual se había cumplido una vez más; el olor del copal se tornó de pronto en olor a humo de ocote, a hoguera de encino, y todos bailaron en torno a la gran fogata que horas más tarde habría de extinguirse.
Un nuevo purépecha
Para los purépechas, el cambio de año simboliza la muerte y nueva vida del tiempo, porque para ellos éste no es lineal, por lo que se cierra el ciclo del año que termina y enciende el fuego del año entrante.
Esta es la ceremonia conocida como Fuego Nuevo o Año Nuevo Purhépecha, y se prolonga hasta las dos de la mañana del día 2 de febrero, cuando todos se retiran con el sentimiento de haber nacido de nuevo o al menos, haber renovado el espíritu para seguir trabajando a lo largo de año que recién comienza.


Relato 8

RITUALES DE FUEGO (magia celta)

Los rituales son definidos como un conjunto de normas prescritas para la realización de una ceremonia.
En su aspecto mágico son una sucesión reglamentada de acciones y de empleo de enseres especiales. Un detalle celosamente mantenido en secreto durante siglos pero que ahora se conoce, es que el ritual mágico tiene un desarrollo interno además de los aspectos externos. Es decir que mientras se realizan los actos externos visibles sus practicantes evocan una serie de visualizaciones perfectamente determinadas.
Su uso hoy en día es fundamental para focalizar la energía que queremos incorporar a nuestra vida o aquellas actitudes de las cuales queremos prescindir.
En su batalla personal y en su camino de autotransformación, el Guerrero Espiritual, lleva a cabo rituales para orientar el potencial de su alma hacia un bien común. Cuando el Guerrero crece, aporta esa energía a la colectividad y el todo es mejor. La suma de todos los esfuerzos particulares da como resultado un todo, una unidad, un universo mejor.
Los rituales más fáciles de llevar a cabo se hacen aprovechando la influencia de la luna y utilizando como herramienta las velas. Ya que las velas contienen en si mismas la fuerza de los cuatro elementos.
             Agua: la cera líquida
Tierra: la cera de abeja o la parafina
Fuego: la llama de la vela
Aire: la flama danzando a través del aire
Encender una vela, es invocar la luz. Hágalo respetando el ritual: primero deberá colocarlas sobre un plato blanco extendido, enciéndalas con cerillos de madera y siempre con una intención. Recuerde que ahí donde hay intención, fluye la energía. Puede dejar quemar la vela completamente o bien hacerlo de 15 a 20 minutos diariamente hasta que se consuma, apagándola cada vez con los dedos o con un matacandelas, nunca extinguiendo el fuego con un soplido.
Rituales de Luna y Fuego
La luna hace su recorrido al rededor de la tierra en un lapso de 28 días y medio. A su paso visita las 12 constelaciones del zodiaco que como una pulsera de estrellas circundan nuestro planeta.
Si dividimos 28.5 (los días del recorrido) entre 12 (los signos zodiacales) nos da como resultado que la luna todos los meses pasa de 2 a 3 días en cada signo zodiacal. Dependiendo de lo que rija el signo será la influencia., la cual podemos utilizar, haciendo un ritual con la vela que le corresponde.
Anexo 6

EL FUEGO

Se supone que el hombre prehistórico conoció el fuego por la erupción de un volcán, un incendio de pajonales o la caída de un rayo.
El fuego fue conocido por el hombre casi 500.000 años antes de Cristo.
En sus comienzos, el mayor problema era cuidar  ese fuego que llevaban a las aldeas y mantenerlo encendido. Todavía no sabían encenderlo ni alimentarlo con combustibles.
Cuando entraban en posesión del fuego era probable que nuevamente lo perdieran. Y había que esperar que otra vez la naturaleza les brindara la oportunidad de volver a conseguirlo.
A raíz de esta necesidad, se nombraron guardianes del fuego.
En Roma existió la orden sacerdotal de las vestales que cuidaban del fuego sagrado. Si una vestal dejaba apagar el fuego sagrado era sepultada viva en castigo.
Cuando el hombre prehistórico logró encender el fuego, dominó uno de los elementos que más iba a servir en el avance de la civilización.
Una de las huellas que aseguran el uso del fuego en la prehistoria, data de 340.000 años antes de Cristo, fue encontrada en China. Pero no se sabe con certeza si lo conservaron de la naturaleza o si lo encendieron por sí mismos.
PRIMEROS ÉXITOS
El primer método de encendido se supone que fue el del frotamiento de una punta de palo seco sobre un mismo punto de una madera seca.
Otro similar consistía en frotar una liana en una ranura efectuada en la madera.
El más común fue el de rotación de una punta de palo sobre una madera.
También se logró encender mediante chispas producidas con piedras que contengan piritas de hierro.
Además del encendido, se debió resolver el problema de dónde encender y conservar el fuego: sobre piedras, en cavernas, enterrado en un pozo, enterrado en un hueco revestido con piedras.
Habría que esperar hasta 1827 (otros dan el año 1832) para lograr disponer de un invento como los fósforos, para lograr un encendido fácil.
USOS VARIOS
Y el hombre, al tener el fuego, comenzó a descubrir sus posibilidades:
Al mantener las fogatas, obtenían calor en los crudos inviernos.
    El fuego y el humo de sus fogatas le sirvieron para efectuar las primeras comunicaciones.
Con teas encendidas lograban mantener alejados a los animales peligrosos.
    Se servían de las llamas como armas en las luchas y cacerías.
    Los hombres, que hasta entonces, se alimentaban de alimentos crudos, comenzaron a notar que era más cálido y reconfortante la comida cocida y caliente, en especial en los climas de frío riguroso.
Cocinaban la carne de los animales que cazaban, poniéndola en una varilla paralela al fuego, apoyada sobre dos parantes verticales.
También envolvían la carne en abundante barro y la colocaban en un hueco con brasas en la base y también cubierta en la parte superior por abundantes brasas.
    Y una tercera forma, ya utilizando recipientes, sobre el fuego, para realizar la cocción.
Al prestar atención a la tierra endurecida en derredor de las fogatas, comenzó a trabajar en barro, moldear y luego mediante la cocción sobre el fuego, lograr piezas de alfarería, vasos, vasijas y recipientes, que a la vez les servían para cubrir sus necesidades (Hay muchos vestigios de vasijas realizadas en arcilla por el hombre del período mesolítico, alrededor del 8.000 antes de Cristo).
    Con el transcurrir del tiempo fue logrando avances y comodidades; y utilizó el fuego para alumbrarse en las horas de oscuridad, con lámparas y ve
Y también lo usó para hacer funcionar las fraguas, los hornos, derretir metales y lograr la fabricación de diversos elementos, desde el pan de cada día, hasta las herraduras de los caballos o las fabricaciones de lozas y porcelanas, pasando por variedad de productos. lo usa para la cocción de la alimentación, la calefacción, y un sin fin de cosas cotidianas que hacen más placentera la vida.

¿Qué sería de la humanidad sin el fuego!



Adoración del fuego

Adoración del fuego, devoción religiosa del fuego como un elemento divino o sagrado. Al igual que la adoración del sol, de la que no siempre se puede distinguir, la veneración del fuego es una de las primeras manifestaciones de carácter religioso. La llama puede ser en sí misma objeto de adoración o puede ser considerada como la expresión material de una divinidad o espíritu del fuego.
En casi todas las mitologías se hace referencia a cómo llegó el fuego a la humanidad. Así, se dice que el titán griego Prometeo robó la preciosa llama del monte Olimpo, residencia de los dioses o que encendió una antorcha con los rayos inflamados que emitía el carro del dios del sol Febo. Una leyenda de las islas Cook, en el Pacífico Sur, cuenta el descenso del héroe Maui al mundo terrenal cuando aprendió el arte de hacer fuego frotando dos trozos de madera. Los primeros habitantes de las islas Carolinas creían que los mortales recibieron el fuego de los dioses a través del pájaro Mwi, que lo trajo a la tierra en su pico y lo escondió entre los árboles; la gente consiguió entonces el fuego frotando dos trozos de madera. Las tribus indígenas de América, al igual que las tribus de África occidental rendían homenaje a ancestrales espíritus del fuego; así, los aztecas de México daban las gracias en su culto al rey del fuego Xiuhtecuhtli, que se parecía a su dios del sol; los incas del Perú adoraban también a un dios del sol. Varios pueblos semitas aplacaban la ira de su dios del fuego Moloc con el sacrificio de su primer hijo y los egipcios y otros pueblos del Viejo Mundo hacían oblaciones rituales a sus respectivos dioses del fuego. La adoración del fuego ocupó una posición central en los ritos religiosos de los primeros pueblos indoeuropeos. Entre los prehindúes, el sacrificio al fuego era uno de los primeros actos de la devoción de la mañana y los himnos entonados en honor del dios del fuego Agni eran más numerosos que los que dedicaban a cualquier otra divinidad. Los cultos griegos a Hestia, diosa del hogar, y a Hefaistos, dios del fuego (al igual que sus correspondientes latinos Vesta y Vulcano) eran características integrantes de la religión de la época clásica. La adoración del sol también fue práctica general entre los antiguos pueblos eslavos, y los celtas oraban a Bridget, diosa del fuego, el hogar y la fertilidad.
La adoración del fuego, sin embargo, tuvo su mayor desarrollo en la antigua Persia, donde desde los primeros tiempos el cuidado ceremonioso de la llama fue la característica principal del zoroastrismo. Se creía que el fuego era la manifestación terrenal del Divino, la luz divina. La palabra utilizada para designar al sacerdote en la religión zoroastrista es athravan, 'que pertenece al fuego'. La conquista de Persia por los musulmanes supuso la extinción de la llama sagrada en los templos persas, y cuando los parsis huyeron hacia la India, el fuego sagrado que se llevaron con ellos era tanto un signo de su nacionalidad como el emblema de su fe.
En estrecha relación con la adoración del fuego está la ceremonia religiosa de caminar sobre el fuego. Practicada por muchos pueblos en todas las épocas, todavía se lleva a cabo en Tahití, Trinidad, islas Mauricio y Fiji, la India y Japón. La ceremonia consiste en que un sacerdote y otros celebrantes andan descalzos sobre grandes piedras que han sido calentadas sobre un lecho de leños ardientes. Se han dado varias explicaciones, ninguna de ellas totalmente satisfactoria, del porqué los que andan sobre el fuego no sufren quemaduras ni dolor. Algunos estudiosos han afirmado que un éxtasis religioso en los celebrantes produce una insensibilidad temporal al dolor. Se dice que en la antigüedad, sobre todo en la India, el rito consistía en pasar entre las llamas en vez de andar sobre ellas. Hay quien cree que los participantes podían ser capaces de avanzar entre las llamas sin ser alcanzados por ellas.

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[1] Fuegos o luces a los que no se les encuentra explicación
[2] Es un gas incoloro, producido en las minas de carbón, y se desprende del cieno de algunos pantanos. Mezclado con el aire es inflamable y se llama grisú. (CH4)
[3] Mamífero arborícola (zarigüeya)
[4] Bebida alcohólica a base de maíz
[5] grupo de pueblos indoeuropeos establecidos antiguamente en la mayor parte de la Galia, en las islas Británicas, y en buena parte de España y Portugal, así como en Italia del norte, Suiza, Alemania del oeste y sur, Austria, Bohemia y la Galacia en Asia Menor
[6] Entre los antiguos galos y britanos, miembro de la clase elevada sacerdotal, considerada depositaria del saber sagrado y profano, y estrechamente asociada al poder político

[7] Antiguo dios del Sol de la mitología griega, hijo de los titanes Hiperión y Tía, hermano de Selene, diosa de la luna, y de Eos, diosa de la aurora. Cada día, Helios conducía su carro de oro a través del cielo proporcionando luz a dioses y mortales. Al anochecer se sumergía en el océano occidental, desde donde era conducido en una copa de oro de regreso a su palacio de Oriente. Sólo Helios podía controlar los feroces caballos que tiraban de su carro fogoso. Su hijo Faetón murió después de convencerle de que le dejara guiar el carro solar por el cielo
[8] En la mitología griega, dios del fuego y de la metalurgia, hijo del dios Zeus y de la diosa Hera o, en algunos relatos, sólo hijo de Hera. A diferencia de los demás dioses, Hefesto era cojo y desgarbado. Poco después de nacer lo echaron del Olimpo: según algunas leyendas, lo echó la misma Hera, quien lo rechazaba por su deformidad; según otras, fue Zeus, porque Hefesto se había aliado con Hera contra él. En la mayoría de las leyendas, sin embargo, volvió a ser honrado en el Olimpo y se casó con Afrodita, diosa del amor, o con Áglae, una de las tres gracias. Era el artesano de los dioses y les fabricaba armaduras, armas y joyas. Se creía que su taller estaba bajo el monte Etna, volcán siciliano. A menudo se identifica a Hefesto con el dios romano del fuego, Vulcano

[9] Hércules, en la mitología griega, héroe conocido por su fuerza y valor así como por sus muchas y legendarias hazañas. Hércules es el nombre romano del héroe griego Heracles. Era hijo del dios Zeus y de Alcmena, mujer del general tebano Anfitrión
[10] Hespérides, en la mitología griega, hijas del titán Atlas o de Hesper, la estrella vespertina. Ayudadas por un dragón, las hespérides custodiaban un árbol, con ramas y hojas de oro, que daban también manzanas de oro. El día de su boda, Hera había recibido este árbol de Gaya, la madre tierra. Uno de los doce trabajos que se le impusieron al héroe Hércules fue obtener las manzanas de oro de las hespérides
[11] Tarascos o Purépechas, pueblo amerindio de lengua independiente que habita en el estado de Michoacán, en México. Su historia primitiva se conoce a través de escasas fuentes históricas que ubican su origen en la localidad de Zacapu, Michoacán, y que se refieren a la fundación de sus principales asentamientos (Tingambato, Carapan, Ihuatzio y otros, distribuidos en parte de los estados de Guanajuato, Querétaro, Colima, Jalisco, Guerrero y Estado de México)